Respuesta Danielle
- Alberto Moreno Muela
- 28 feb 2025
- 3 Min. de lectura
Danielle pregunta: “Una práctica que yo considero humillante (que el tío acabe en mi cara) deja de serlo porque tengamos un vínculo/relación con confianza y respeto? O sigue siendo una práctica humillante a la que no debemos doblar”
¡Hola, Danielle! Muchas gracias por consultarme y por traer hoy al blog esta pregunta tan interesante sobre las prácticas eróticas y el significado que le damos.
Lo primero que quisiera comentarte es que ninguna práctica erótica tiene por qué ser objetivamente humillante o digna en sí misma. El significado que tiene cada práctica no está escrito en piedra, si no que depende del contexto, de las personas involucradas y, sobre todo, de cómo lo vivan quienes lo practican. Dicho esto, también tengo que admitir que entiendo perfectamente por qué puedes sentir que esta práctica concreta es algo humillante. Probablemente esta noción pueda venir, en parte, por la pornografía, donde este tipo de prácticas se representan normalmente más como un acto de dominio y de humillación, más que un placer compartido. Es totalmente normal que tú también lo percibas de esa manera. Por supuesto, quede por delante que nadie tiene que hacer nada en las relaciones sexuales que no encuentre placentero y nadie tiene que sentirse humillado, no al menos si no lo quiere así.
Ahora, como en tu pregunta decías, ¿cambia el significado si hay confianza y respeto? Pues en mi opinión, sí, puede cambiar, pero no tanto por la relación, si no por cómo tú te puedas sentir con esa práctica. Cuando una práctica se da en un contexto de confianza, comunicación y consentimiento (como querría que fuese siempre), puede cambiar completamente el significado. Lo primero que me viene a la cabeza a este respecto son algunas de las prácticas que englobamos en el BDSM y sus juegos de dominación. Sin duda pueden ser o parecer prácticas agresivas o humillantes (como ser atado/a, golpeado, amordazado…), sin embargo, tenemos que tener en cuenta que, si las personas involucradas, lo han elegido libremente y lo disfrutan, para ellos pueden tener un significado muy distinto que para nosotros y que, si para ellos está bien, pues está bien. El deseo no siempre sigue la lógica racional del “respeto” entendido en términos objetivos y convencionales y, mientras este sea elegido y compartido y no impuesto, está perfecto.
Pero claro, ¿esto significa que si estamos en una relación de respeto y confianza tengo que acceder a ello? Pues por supuesto que no, en absoluto. Si para ti esta práctica tiene una carga negativa como dices y no te sientes cómoda explorándola, en ningún caso tienes por qué realizarla. En el sexo no queremos prácticas o cosas obligatorias, solo disfrute y placer compartido. Lo importantísimo es que en tu sexualidad tengas tus propias decisiones y elecciones y no “concesiones” o cosas que “deberías” aceptar. No tienes por qué justificar que algo no te gusta, simplemente no te gusta y punto. Si en algún momento te genera curiosidad explorar esta u otra práctica, háblalo con la otra persona y si ambos os sentís cómodos, probadlo. Si, por el contrario, es la otra persona quien quiere practicarlo y tú no, tienes derecho a negarte sin dar más explicaciones y nadie debe obligarte a nada y espero que la otra persona acepte tus límites. Si no fuese así, te animaría a buscar ayuda en tus conocidos o en otros contextos.
Espero poder haberte ayudado en mi respuesta, si te quedan más dudas, puedes volver a preguntar lo que necesites.
¡Un saludo!

Comentarios